José Parrilla Ortega, fue un compañero más en Educación de Adultos, deleitándonos con su alma de poeta, dejando numerosos poemas que nos llenaban de emoción; he sacado de mi archivo muchos de ellos y salen a la luz para que además de la huella que nos dejaste quede constancia aquí para todos. Manuel Martín Gálvez
jueves, 26 de marzo de 2020
miércoles, 25 de marzo de 2020
“Muchas gracias mi rosita”
“Muchas
gracias mi rosita”
Jardinero,
jardinero
que
del rosal has cogido
a
mi rosa preferida
para
criarla contigo.
Sin
pensar que me has quitado
a
mi rosa más querida
cuídamela
con esmero
que
es mi flor preferida.
Jardinero,
jardinero
déjame
que yo la cuide
que
la quiero como a mi madre
déjame
que yo la mire.
Déjame
que yo la bese
déjame
que la acaricie
no
me vez que estoy llorando
ella
es la que decide.
Yo
me marcho con mi dueño
perdóname
jardinero
porque
si marcho contigo
esta
noche yo no duermo.
Muchas
gracias rosita
encantada
y adorada
yo
te cuidaré con cariño
por
bonita y perfumada.
José Parrilla Ortega, 24 de marzo de 1987
“A las juventudes”
“A las juventudes”
Juventudes
de hoy
hombres
del mañana
pensar
en el presente
de
nuestra querida España.
No
dejaros marginar
por
esos que mal os quieren
que
solo para engañaros
despertar
clara la mente.
Pensar
en vuestro futuro
y
por supuesto en el de los demás
porque
llegaréis a ser padres
y
os tenéis que acordar.
Y
entonces es cuando diréis
que
tenía razón
por
dejaros marginar
por
seres sin compresión.
Por
seres que sólo quiere
comer
de vuestro fruto
aislarlos
de una vez
aún
que se vista de luto.
Juventudes
de hoy
padres
y abuelos del mañana
tener
presente estos versos
para
un futuro de cara.
Que
sea de trabajo y de paz
para
nuestra querida patria
y
que se cumpla vuestros deseos
de
mejoras para España.
José Parrilla Ortega, marzo del 1987
NATURALEZA INFINITA
NATURALEZA INFINITA
La Luna roja y blanca
las estrellas dan llampidos
los ríos están llorando
y los mares enloquecidos.
Por las fuertes marejadas
que por sus fondos arrastran
mueven arena y fangos
por las mareas que abarca.
La Luna se oculta
tras aquella montaña
sola y desconsolada
enunciando viento y agua.
El río se encuentra sereno
escuchando a la Luna
mirando a las estrellas
pidiéndole agua segura
para llenar sus lagunas
manantiales y riachuelos.
Los mares se alborotan
pena de los marineros
descarga una fuerte borrasca
algunos ríos se desbordan
las estrellas se serenan
y la Luna va escribiendo
a la naturaleza su historia.
Noche tranquila y serena
pidiendo todos los planetas
para calmar la borrasca
de aquella noche siniestra.
José Parrilla Ortega, febrero 1986
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