miércoles, 25 de marzo de 2020

“Muchas gracias mi rosita”


“Muchas gracias mi rosita”

Jardinero, jardinero
que del rosal has cogido
a mi rosa preferida
para criarla contigo.

Sin pensar que me has quitado
a mi rosa más querida
cuídamela con esmero
que es mi flor preferida.

Jardinero, jardinero
déjame que yo la cuide
que la quiero como a mi madre
déjame que yo la mire.

Déjame que yo la bese
déjame  que la acaricie
no me vez que estoy llorando
ella es la que decide.

Yo me marcho con mi dueño
perdóname jardinero
porque si marcho contigo
esta noche yo no duermo.

Muchas gracias rosita
encantada y adorada
yo te cuidaré con cariño
por bonita y perfumada.

José Parrilla Ortega, 24 de marzo de 1987

“A las juventudes”


        “A las juventudes”

Juventudes de hoy
hombres del mañana
pensar en el presente
de nuestra querida España.

No dejaros marginar
por esos que mal os quieren
que solo para engañaros
despertar clara la mente.

Pensar en vuestro futuro
y por supuesto en el de los demás
porque llegaréis a ser padres
y os tenéis que acordar.

Y  entonces es cuando diréis
que tenía razón
por dejaros marginar
por seres sin compresión.

Por seres que sólo quiere
comer de vuestro fruto
aislarlos de una vez
aún que se vista de luto.

Juventudes de hoy
padres y abuelos del mañana
tener presente estos versos
para un futuro de cara.

Que sea de trabajo y de paz
para nuestra querida patria
y que se cumpla vuestros deseos
de mejoras para España.

José Parrilla Ortega, marzo del 1987

NATURALEZA INFINITA



NATURALEZA INFINITA

La Luna roja y blanca
las estrellas dan llampidos
los ríos están llorando
y los mares enloquecidos.

Por las fuertes marejadas
que por sus fondos arrastran
mueven arena y fangos
por las mareas que abarca.

La Luna se oculta
tras aquella montaña
sola y desconsolada
enunciando viento y agua.

El río se encuentra sereno
escuchando a la Luna
mirando a las estrellas
pidiéndole agua segura
para llenar sus lagunas
manantiales y riachuelos.

Los mares se alborotan
pena de los marineros
descarga una fuerte borrasca
algunos ríos se desbordan
las estrellas se serenan
y la Luna va escribiendo
a la naturaleza su historia.

Noche tranquila y serena
pidiendo todos los planetas
para calmar la borrasca
de aquella noche siniestra.

José Parrilla Ortega, febrero 1986